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Sobre la Alhambra

Los Palacios Nazaríes, las cosas que no te puedes perder.

Los Palacios Nazaríes

Los Palacios Nazaríes, un lugar único en el mundo

Desde que Muhamad I decidiera trasladar la corte a la colina de la Sabika en el siglo XIII, empieza una etapa de desarrollo artístico y arquitectónico excepcional que tendrá, un siglo más tarde, su mayor época de esplendor. En este tiempo cada sultán llevará a cabo sus propias construcciones, dando como resultado final un lugar único en el mundo, que a pesar de su robusto aspecto exterior, guarda en su interior espacios de un exotismo y riqueza decorativa sin igual.


El Mexuar y Oratorio

Una vez comenzada nuestra visita al interior de los Palacios nazaríes el primer espacio que encontramos es el Patio de Machuca, llamado así en honor a Pedro Machuca, arquitecto de la corte del Emperador Carlos V, el cual hiciera uso de este espacio durante la construcción del palacio. Desde aquí, seguidamente nos encontraremos con el Mexuar y el Oratorio. El primero de ellos, el Mexuar era el espacio destinado a lugar de reuniones del Consejo de Ministros de la corte nazarí y  lugar desde donde el sultán impartiría la justicia. En época cristiana este espacio fue convertido en capilla, llevándose a cabo importantes cambios sobre su estructura y decoración original.

El Mexuar

El Mexuar

La balaustrada que hoy se conserva es fruto de estas intervenciones, pues se añade un piso superior a modo de coro. El Oratorio, una pequeña habitación orientada hacia la meca, sería el espacio dedicado al culto y la oración. La sala original, destruida con motivo de una explosión en 1590 y siendo ésta restaurada a principios del siglo XX.


El Cuarto Dorado

El Cuarto Dorado o Salón de Audiencias del Sultán se dispone a modo de salón privado al que se accede mediante un pórtico de tres arcos de herradura perfectamente decorados con yeserías, obra del sultán Muhamad V . En su interior destaca el artesonado mudéjar cuyo color dorado da nombre a la estancia.En época cristiana estas estancias fueron utilizadas como estancias para la Emperatriz Isabel de Portugal en el año 1526 con motivo de su visita a Granada durante su luna de miel, tras su enlace con en emperador Carlos V.

La Puerta del Cuarto Dorado

La Puerta del Cuarto Dorado


El Palacio de Comares

Justo en frente de la galería del Cuarto Dorado se levanta, majestuosa, la fachada y puerta de acceso al Palacio de Comares. Obra del sultán Muhamad V es una de las piezas más significativas del arte andalusí, en ella se combinan a la perfección elementos decorativos vegetales, epigráficos y geométricos, siguiendo la proporcionalidad que marcan su simétrica composición. Originalmente todas las yeserías estarían perfectamente policromadas con vivos colores. Este espacio serviría como lugar de separación entre la vida política y la vida privada de los sultanes y su familia, desde aquí había dos accesos uno, el de la derecha, con conexión directa a las dependencias privadas y de servicio del palacio y desde la otra, en el lado izquierdo, daría acceso, a través de una puerta en forma de L o en recodo, al gran patio central.

Palacio de Comares

Palacio de Comares

Presidido por una gran alberca rectangular el Palacio de Comares fue obra del sultán Yusuf I, construido  en la primera mitad del siglo XIV.  Junto con el patio de Comares o de los Arrayanes, llamado así por la vegetación que rodea la alberca, el espacio más importante de este palacio es el Salón del Embajadores, al cual se accede por una antesala conocida como Sala de la Barca por su techumbre, una bóveda semicilíndrica que nos recuerda a una barca invertida.

Sala de la barca

Sala de la barca

Finalmente, y ocupando el espacio central de la torre más alta de la Alhambra, la Torre de Comares, se encuentra en Salón de Embajadores o del Trono, una sala cuadrada a cuyos lados se abren de manera similar tres arcos cerrados por celosías, entre los que destaca el arco central del paño norte, reservado para el Sultán. Las paredes de este salón están cubiertas con yeserías que nuevamente representan elementos decorativos vegetales, geométricos y epigráficos, en sus partes altas, y cubriendo los espacios inferiores con  un zócalo alicatados o azulejos. Su cubierta, un magnífico artesonado de madera simboliza  los Siete Cielos Islámicos y Dios, presidiendo el centro de ésta, representado con una piña de mocárabes dorada.

Salón del Trono

Salón del Trono


El Palacio de los Leones

Dispuesto de manera transversal al Palacio de Comares se abre ante nosotros una de las joyas que tras los sobrios muros esconde la ciudad de la Alhambra, el Palacio de los Leones, protegido en todo momento por la atenta mirada de los doce leones que componen la fuente que preside el patio central de este palacio. Construido bajo el segundo mandato del Sultán Muhamad V, en la segunda mitad del siglo XIV, representa el punto álgido de la arquitectura y el arte islámico introducido en Granada por la Dinastía nazarí. Estructuralmente este palacio continúa con la estructura tradicional de cuatro pórticos, en cuyo interior se distribuirían las estancias del palacio, distribuidos en torno a un patio central abierto. Un patio que en caso del Palacio de los Leones presenta unas particularidades que lo hacen especial.

Ibn Zamrak es el autor de un bello poema escrito en la misma fuente de los leones

El Patio de los Leones tiene planta en forma de cruz, presidida por una monumental fuente central compuesta por doce leones. El resto del palacio se construye como una verdadera pieza de orfebrería, todos sus pórticos se abren hacia el patio central perfectamente decorados con yeserías caladas sobre esbeltas columnas de mármol con  exquisitos capiteles.

Los pórticos norte y sur están presididos por las dos principales estancias del Palacio, la Sala de Dos Hermanas y de Abencerrrajes, respectivamente. La Sala de Dos Hermanas, aunque se desconoce su uso original es una de las estancias más ricas e interesantes de la Alhambra, en la cual no debemos de olvidar alzar nuestra vista para contemplar la espectacular cúpula de mocárabes que cubre toda la techumbre simulando de este modo un cielo estrellado, el cosmos. Junto en frente el Salón de Abencerrajes presenta una disposición similar pero con una decoración más modesta. El pórtico oriental de este palacio esconde otro de los grandes enigmas de la Alhambra, la Sala de los Reyes,  un espacio áulico dividido a su vez en tres espacios, y cubierto todos ellos por una magnífica cúpula decorada con pinturas sobre cuero que representan a diez personajes, en la sala central, y escenas de caza y leyendas de las dinastías islámicas.


Habitaciones de Carlos V

Tras las bodas del Emperador Carlos V con Isabel de Portugal, éstos inician su viaje de novios llegando a Granada finalmente en el año 1526, para lo que años antes el monarca abría mandado construir en la Alhambra sus aposentos. Tan agradable fue su estancia aquí que éste decidió construir seis nuevas habitaciones y salas donde ubicar la Sede del Imperio. Junto a la suite imperial, el despacho y dormitorios de los emperadores, destaca el Peinador de la Reina, una galería abierta a modo de balcón hacia la ciudad de Granada, un lugar para la ensoñación.

Los Patios de La Reja y de Lindaraja, decorados con columnas y otros elementos reutilizados procedentes de otras zonas de la Alhambra, estarán diseñados a modo de claustro conventual, incorporando así la nueva cultura y la nueva religión.


El Partal

Fuera ya del corazón de los palacios nazaríes, se conserva parte del Palacio del Partal, del cual solo nos ha quedado la gran alberca central que lo preside, similar a la del Palacio de Comares y su gran pórtico, levantado sobre las murallas de la ciudadela a modo de gran balcón voladizo.

Construido a principios del siglo XIV por el sultán Muhammad III es posiblemente el más antiguo de la Alhambra conservado en pie.  Destaca en este palacio la Torre de la Damas, ubicada en la planta superior. Junto a éste un pequeño Oratorio construido por Yusuf I conserva en su interior el mihrab, lugar de inspiración y meditación para el sultán.

Este palacio fue propiedad privada hasta el siglo XIX, fruto de ello son las casas construidas junto a éste, las cuales, conocidas con el nombre de las Casitas del Partal esconden en su interior un excepcional ejemplo de pintura mural figurativa nazarí, que representan escenas cortesanas.


 

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